Mi mejor amiga me pidió que dijera que había pasado la noche conmigo porque no quería que su novio supiera que había salido con un compañero del trabajo. Según ella, no había hecho nada grave, solo necesitaba tiempo para pensar antes de abrir un problema innecesario.
Yo acepté porque pensé que era una cobertura de una sola noche. Dos semanas después, su novio me encaró directamente con horarios, capturas y preguntas. Ella, en lugar de asumirlo, se puso a decir que yo estaba confundida y que por eso había contado las cosas mal. O sea: me usó de escudo y luego me soltó sola cuando la mentira se movió.
Ahora la pregunta es incómoda. ¿Debería decir la verdad completa para limpiarme aunque eso la hunda, o callarme y aceptar que en su historia siempre me tocará quedar como la exagerada?
Lo que diría La Tía
Si te usan de coartada y después te dejan cargando la culpa, ya no estás protegiendo una amistad. Estás financiando la cobardía ajena.